Proteger la articulación de la rodilla

Más allá de los beneficios indudables que reporta la terapia física sobre las dolencias articulares de rodilla, es preciso saber que también existen algunas limitaciones de movimientos.
Algunas de estas prevenciones fueron efectuadas también en dicha nota, pero ahora proporcionaremos algunos detalles más acerca de los cuidados a tener en cuenta por quienes sufren este tipo de afecciones.
Para asegurar una más pronta recuperación y prevenir ulteriores lesiones en la rodilla, las actividades que implican impacto y torsión ligamentaria deben ser dejadas de lado. Por la misma causa, aquellos ejercicios que impliquen flexiones repetidas (sobre todo más allá de los 45º a 50º) deben ser llevadas a cabo en forma cautelosa.

Los NO de las actividades físicas

Hasta que el dolor y la inflamación de la rodilla sean episodios superados, deben limitarse las siguientes actividades, las cuales implican presión excesiva sobre la articulación afectada:

  • Colocarse de rodillas o efectuar maniobras en cuclillas
  • Efectuar ejercicios de rotación de la rodilla (bailar el twist, por ejemplo).
  • Flexiones repetidas (subir escaleras, incorporarse reiteradamente de una silla, pedalear, etc.)
  • Correr
  • Moverse en forma anárquica.
  • Jugar deportes de detenerse y ponerse en movimiento en forma alternativa y brusca (ej. básquet o deportes que requieren del empleo de raquetas o paletas).
  • Nadar utilizando patas de rana o movimientos de pataleo.
  • Ciclismo.

También deben ser limitados, por la excesiva presión que ejercen sobre la articulación:

  • Ejercicios de step con escalinatas.
  • Bicicleta fija.
  • Máquinas de remo.
  • Gimnasia en general, que emplea extensiones de las piernas.

Los SÍ de la actividad física

El grupo de ejercicios preferenciales para la articulación de la rodilla deberían ser aquellos que impliquen una movilización cuidadosa de la articulación mencionada, que tonifiquen al máximo los músculos dorsales y laterales del muslo, con mínimo impacto sobre la articulación, con la menor flexión necesaria para lograr una adecuada tonificación. En este sentido, pueden mencionarse como actividades de bajo impacto y de flexiones repetidas que constituyen alternativas aceptables a las ya mencionadas:

  • Caminatas ligeras
  • Ejercicios aeróbicos en el agua
  • Natación estilo crawl
  • Cintas de caminar de superficie blanda
  • Trampolines

Por supuesto, estos lineamientos son de tipo general y, obviamente, cada caso particular debe ser evaluado por el traumatólogo y el terapista físico, quienes son los más indicados para señalar cuál de esas actividades deberá restringir o emplear, en cada caso en particular.

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