Manejar los sentimientos de inferioridad

Muchas veces sentimos que nos flaquean las fuerzas. Creemos que nada nos sale bien. ¿Es esto cierto, o estamos bajos de autoestima? Sepa cómo actuar cuando tenemos la sensación de que valemos poco.

Existen momentos en los que nuestra autoestima decrece. Durante los procesos de duelo y después de haber sufrido alguna pérdida; divorcio, enfermedades, despidos, etcétera. En esas circunstancias no poseemos el suficiente equilibrio para autoevaluarnos con equidad.

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¿Cómo detectar en nosotros y en los demás esta pérdida de autoestima?

Los siguientes indicadores pueden ayudarnos en la tarea si esa es nuestra inquietud.

• Indicadores de baja autoestima:

Decir que sí a todo lo que se nos pide por temor a ser rechazados.
– No poder poner límites, ni hacer respetar nuestros espacios.
– Sentir temor ante situaciones nuevas porque no confiamos en nuestro desempeño; tener el convencimiento de que no vamos a poder hacer alguna tarea nueva.
– Evitar asumir responsabilidades y tomar decisiones por temor a equivocarnos.
– Depender excesivamente de la aprobación de los demás para sentirnos bien.
– Pedir permanentemente consejos para actuar. No confiar en el propio juicio.
– Dificultad para efectuar pedidos y mostrar de este modo que necesitamos ayuda: las actitudes de soberbia sobrecompensan sentimientos de inferioridad.
– Otorgar extremada importancia a la adquisición de bienes materiales como forma de sentirnos valiosos.
– Poseer creencias negativas acerca de nosotros mismos: soy inútil, soy torpe, estoy loco, soy desagradable, soy ridículo, soy malo.
– Autocensuramos constantemente.
– Descuidar nuestra salud y nuestro aspecto corporal o por lo contrario, poner un cuidado obsesivo en nuestro cuerpo.
– Dejar de expresar ideas o propuestas: “Las de los demás son mejores”, “No tengo nada que aportar”.
– Dificultad en tolerar críticas aunque sean constructivas. Sentir que la opinión de los demás hacia nosotros es negativa.
– Tendencia a culparnos y autorreprocharnos cuando algo no anda bien en nuestras vidas.
– No compartir las inquietudes más profundas sometiéndonos a
un grado de estrés muy intenso al no buscar apoyo en los demás.
– Criticar fuertemente a los demás, ser intolerantes. Generalmente no se tolera en los demás lo que se rechaza de uno misino.
– Utilizar la energía en mantener una falsa imagen de nosotros mismos, ocultando
o mintiendo acerca de nuestros asuntos.

 

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