La importancia de la relajación para el control del dolor

“Si hay dolor, administrar un analgésico”. “Si tiene dolor, tome una de las pastillitas que le indiqué”. ¿Cuántas veces hemos escuchado o pronunciado estas palabras? Es que el dolor es uno de los síntomas físicos (y emocionales) que más perturba a los seres vivos. Sin embargo, existen ocasiones en las cuales no basta con recibir un analgésico sino que es necesario indagar cuál es la causa que provoca dolor, sobre todo si se trata de un dolor crónico, cuyos mecanismos y alcances no ha sido aún debidamente aclarados.

Con este motivo, ya sea el médico clínico de cabecera como el especialista llevan a cabo una serie de procedimientos que pueden parecer tediosos o incluso innecesarios, pero que son indispensables para arribar a un diagnóstico de origen, magnitud y repercusiones de un cuadro doloroso crónico.

Paso a paso hacia el diagnóstico

Interrogatorio o anamnesis clínica
Constituye el primer paso y consiste en una serie de interrogantes que el médico le practica al paciente y/o al familiar. Entre ellos se incluyen:
Antecedentes de enfermedades anteriores

    • Estado de salud en general
    • Características del dolor actual
    • Episodios dolorosos previos y el modo en el cual éstos han sido tratados
    • Antecedentes familiares de dolor crónico

Muchas veces, el profesional a cargo puede solicitar al paciente que confeccione una especie de diario sobre el dolor; es decir, un registro día por día sobre el momento de aparición, las circunstancias que lo rodean y, la duración y las medidas adoptadas frente al episodio en cuestión.

Examen físico

Dentro del examen físico general, suele incluirse la evaluación del movimiento de los miembros superiores e inferiores para poder identificar áreas especialmente dolorosas.
Muchas veces estas simples pruebas pueden brindar datos fundamentales para identificar el origen del dolor, y facilitar notoriamente su tratamiento.

Examen neurológico

En muchas ocasiones el estudio de posibles alteraciones del sistema nervioso son la clave para permitir la identificación del origen y repercusión del dolor crónico.
Para ello, el especialista suele solicitar a su paciente algunas pruebas esenciales como caminar hacia atrás, subir o bajar escaleras, incorporarse de la posición de sentado en una silla, etc. A ello se le suma la realización de exámenes sobre los reflejos musculares (como la conocida prueba del martillo sobre la rodilla…) y otras en las cuales se estudia la sensibilidad a la presión de la piel. Finalmente, es posible que el examen neurológico incluya una solicitud de repetir una serie numérica o responder preguntas simples sobre lugar, día y hechos actuales.

Estos son los primeros pasos en la identificación del origen y alcance del dolor crónico. En una próxima nota, continuaremos con la reseña de otros procedimientos que se pueden implementar con similares objetivos.

Entre tanto, recuerde: si padece dolor crónico no alcanza con solamente tomar una pastilla sino que debe consultar al médico.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *