La piel: ese elemento fundamental

La piel es el órgano más externo del cuerpo, con importantes funciones como regulador de la temperatura interna, barrera protectora del medioambiente, controlador del metabolismo con funciones de síntesis, excreción y absorción , y órgano sensorial del tacto.

La piel fundamental mujer

La piel está formada por dos capas. La más externa es la epidermis, de grosor variable –delgadísimo en los párpados y muy grueso en palmas y plantas-, no contiene nervios ni vasos que lleven sangre, por lo tanto un finísimo corte que sólo afectara a la epidermis ni duele ni sangra. Es la capa que se descama continuamente, renovándose por entero cada 28 días aproximadamente, lo cual nos permite tener una epidermis siempre en las mejores condiciones, desembarazándose de pequeñas alteraciones (inflamaciones, manchas) que afecten a esta capa.

A través de la piel, sentimos

Por debajo de la epidermis encontramos la dermis. Contiene multitud de nervios de muchas clases que nos permiten captar sensaciones como la presión, el dolor, la sensibilidad fina y burda. Esta función de relación con el medio externo siempre ha desarrollado un papel muy importante, sobre todo en determinadas culturas; sin embargo, últimamente, quizá influida por acontecimientos como epidemias cuya propagación se atribuye, erróneamente, al contacto con la piel, se ha relegado esta función principalmente al sentido de la vista.

No debemos olvidar que hay personas que por un déficit de visión dependen enteramente de otros sentidos -como el tacto- para su relación con el exterior, ya sean otras personas, medio ambiente, libros, etc. En la dermis existe una importante red vascular, por la que circula la sangre en cantidades muy variables según el cierre y la apertura de estos vasos. Este hecho es muy importante para regular la temperatura, es la razón por la que en invierno los vasos se cierran y ni permiten que el calor de la sangre se disipe al medio ambiente –notablemente más frío que nuestra temperatura central- y al contrario en verano.

No debemos olvidar que hay personas que por un déficit de visión dependen enteramente de otros sentidos -como el tacto- para su relación con el exterior, ya sean otras personas, medio ambiente, libros, etc. En la dermis existe una importante red vascular, por la que circula la sangre en cantidades muy variables según el cierre y la apertura de estos vasos. Este hecho es muy importante para regular la temperatura, es la razón por la que en invierno los vasos se cierran y ni permiten que el calor de la sangre se disipe al medio ambiente –notablemente más frío que nuestra temperatura central- y al contrario en verano.

Por debajo de la piel se encuentra la grasa subcutánea, una auténtica capa aislante además de almacén de energía. La piel está estrechamente relacionada con ella, los anejos de la piel, es decir, glándulas y pelos se encuentran en ciertas ocasiones localizados en la grasa, incluso comparten enfermedades.

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